Cuando ves que un hijo se dirige de nuevo irremediablemente hacia el abismo en el que por juventud e inexperiencia cayó un mal día, y del que a duras penas se repuso en el seno familiar, te preguntas que hacemos mal con ellos.
¿Donde hemos fallado? y, siendo otros hermanos de distinta condición, ¿en que momento se produjo la divergencia y porqué?. Aquí, como en todas las circunstancias de la vida, las opiniones se repartirán; mientras unos culparan a los padres, otros dirán que es condición inherente en cada persona y resulta inevitable cualquier tipo de intervención para evitar lo que no tiene remedio.
Independientemente de tu opinión amigo lector, nadie, o muy pocos se detienen a pensar en el calvario que les toca atravesar a unos padres que, primero avisan de lo que por experiencia y racionalidad les puede suceder y, luego se desesperan asumiendo lo inevitable con la única esperanza de que al regreso, el hijo pródigo no venga excesivamente dañado para ayudarlo a reparar sus heridas, y con la duda de si para entonces tendrán las fuerzas y humildad suficientes y necesarias.
Puesto que en los dos lados he estado, puedo asegurar que los padres, cuando ven los peligros, solo pueden aconsejar y también rezar para que en el último momento acuda la luz a las mentes de sus hijos. Estos a su vez, creen, con la fuerza que inunda la sangre en su joven corazón, estar en posesión de la verdad absoluta y que sus padres solo son una traba hacia la felicidad a la que no han sabido acceder por la falta de atrevimiento del que ellos hacen gala.
Nos van a demostrar nuestra equivocación y nos enseñarán el camino.
¡Que así sea, amen!
5 comentarios:
Me encanto la entrada y curiosamente hace tan solo un rato veia un video que me mando un queridisiomo amigo. Te lo dejo para que lo veas, se trata del hijo prodigo tambien, ojala te guste. Que casualidad!
http://www.youtube.com/watch?v=brP9kEYc4BA&feature=player_embedded
Cuando tienes hijos les enseñas a protejerse del mundo, pero se nos olvida a hacerlo de si mismos.
Gracias, ha sido conmovedor.
Excelente blog, altamente reflexivo..
Un gusto visitarlo.
Abrazos.
Gracias MOVISI, encantado de tenerte por aqui.
Saludos.
No has podido dar mejor en la diana...
Te preguntas cual y en qué momento se produjo el error. Qué hiciste mal, en que momento debiste parar o seguir adelante. Te preguntas por qué este y el otro no. Te culpas y te disculpas, en un ir y venir de la incertidumbre al miedo, del miedo a la angustia e incluso te acaba por tragar la obsesión.
Sí, rezar es a veces lo último a lo que nos agarramos y, a veces, da resultado.
Sabes qué es lo mejor, cuando el propio hijo te dice, pasada la tormenta, que gracias a ti y a tu "pesadez", tu insistencia, tu no dejar de estar encima, de tu insistencia y tus tirones por sacarlo de allí, lo ha conseguido. Que si no fuera por ti mamá...
En fin, los hijos.
Siempre he pensado que excepto mamar, que todos nacemos sabiendo, lo demás hemos de aprenderlo todo. Lo aprendemos todo, excepto a ser padres, porque cada hijo debería de tener su manual de instrucciones y eso es algo que no existe.
Abrazos
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