sábado, 24 de diciembre de 2011

Navidad en familia.

En esta fechas tan señaladas, compartimos momentos inolvidables con las personas mas allegadas y que aún permanecen en este mundo, pero a pesar de la intención de alegría que se le supone y ponemos, no deja de ser contradictorio que nos acordemos, inevitablemente, de los que no están. Siempre nos queda la sensación de vacío y soledad, máxime en una sociedad donde las distancias geográficas se reducen en la misma proporción que aumentan las familiares. 
Las familias se ven quebradas y partidas por la rotura de los vínculos matrimoniales y, sus miembros, perdidos en la vorágine de contradicciones morales y legales que los envuelven. Quisiera hacer una llamada de atención a la cordura y sensatez de aquellos que utilizan a los mas débiles e inocentes como arma arrojadiza sin prever la consecuencias de su actitud, los niños.
Hoy os pido que dejemos de ser egoístas y ponernos en la piel de nuestros hijos, que sin entender muy bien que ocurre y sobre todo porqué, asisten con complejo de culpa a una guerra que no tiene justificación. Pensemos solo en ellos y el daño que podemos seguir causándoles con una actitud beligerante e intransigente, demostremos lo que nos importan cediendo todos un poco y buscando acuerdos que seguro nos satisfarán.
Volviendo al inicio, tengamos un momento para recordar a los que, habiendo recorrido una parte de sus vidas junto a las nuestras, ya no pueden acompañarnos. Pero hagámoslo buscando solo aquellos recuerdos maravillosos y entrañables y, a los que ahora, con el paso del tiempo, damos el valor que merecen.
¡Que la paz inunde nuestros corazones!.


sábado, 17 de diciembre de 2011

La arruga es bella.

Impactante eslogan publicitario de Adolfo Dominguez allá por los años 80. ¡Cuantas personas!, sobre todo mujeres, recordaran esa frase de la que seguramente casi nunca hayan reconocido su autoría, intentando encontrarle el lado positivo que preconiza. Otros, los menos en su caso, la utilizan como justificación para sacar pecho ante lo inevitable, autoconsolándose de estar en posesión de una cantidad de ellas inferior a las de la media de su misma edad.
En esto de asumir el paso del tiempo y su mas que evidente y representativa muestra en el rostro y cuerpo de las personas hay de todo; quien no le da la mínima importancia asumiéndolo como algo natural, aquellos que se enorgullecen de poder reflejar esas huellas como sinónimo de experiencia y supervivencia, y los que gastan la mitad de su tiempo y fortuna en disimularlas.
Cualquiera que sea tu caso no lo critico, somos responsables de nuestro cuerpo físico desde que tenemos la capacidad de tomar decisiones. Evidentemente también estaremos influidos por limitaciones y condicionantes económicos, morales y familiares que determinarán nuestros límites de actuación, creo que ante todo debemos ser consecuentes con nuestra conciencia y no darle mas importancia que la que merece, "en el termino medio está la virtud" dicen.
Yo estaré de acuerdo con lo que decidas, por un lado, alabaré la belleza de la arruga, por otro, que no le des la mínima importancia y por supuesto que te importe tu imagen, lo que no me gustaría es percibir que pueda cambiar tu vida hasta el extremo de estar permanentemente condicionado en todos los aspectos e influir en tus relaciones con los demás.
Para terminar, vuelvo a Adolfo Dominguez y me quedo con sus nuevos y ecológicos mensajes: "No somos dueños de la Tierra, sino sus hijos" y, "Aunque tu puedas pagarlo, la Tierra no puede".