sábado 20 de noviembre de 2010

Quijote.


Resulta muy tentador comenzar esta entrada con la gloriosa frase "En un lugar de .........", y que cada cual añada el suyo ya que es válido para todos los del mundo.
Si nuestro genial Cervantes se hubiera llamado Cervankespeare, seguramente hubiera tenido un reconocimiento universal mucho mas grande y elevado. Sin desmerecer la obra de Sakespeare, entre otras razones porque conozco muy poco de la misma, he de decir que cuando terminé de leer El Quijote quedé prendado y hechizado del ingenio de su autor y de la profundidad de su obra.
Debido a la inmadurez de mi adolescencia, entonces no supe ver aún el alcance y visión del autor sobre el conocimiento de la sociedad de su época, retratando fielmente al personaje principal en un entorno mental daliniano, convencido y entregado en cuerpo y alma a sus nobles y perdidas causas.
Puedo decir con satisfacción que el verdadero sentido y enseñanzas de su lectura me acompañaron desde entonces y, la vida misma se ha encargado de mostrarme la vigencia de su contenido hasta el día de hoy.
Resulta curioso y admirable que Don Quijote tropiece una y otra vez con la dura realidad, salga malparado física y moralmente, sea objeto de burlas, risas y, maltrecho, aún consiga sacar moraleja y enseñanza de cada una de sus aventuras para aleccionar a su fiel escudero Sancho que solo ve la triste realidad de sus actos.
Quedan pocos Quijotes desilusionados y muchos aprendices y falsos imitadores de Sanchos, gobernando ínsulas baratarias inmerecidas, prepotentes y orgullosos, de espaldas a las necesidades de sus súbditos, mirándose el ombligo en espejos vacíos que solo reflejan su trasnochada demagogia.
Mientras, el pueblo sufre las veleidades de los violentos, amparados y protegidos por la maraña legislativa y la dejadez de funciones de unas fuerzas de vigilancia y seguridad pendientes únicamente de no convertirse en acusados. Todo ello aireado y alimentado por unos medios de comunicación ávidos solo de acaparar audiencia sin importarles el precio ni la moral.

Enjuta figura luce tu semblante,
La Mancha te ofrece sus llanuras,
cabalgando a lomos de Rocinante
sembrándolas de sueños y locuras.

Impávidos y orgullosos los molinos
inundan tu mente de gigantes.
Sin saber ni entender desatinos
arremetes sus brazos desafiantes.

Dulcinea tu afligido corazón ocupa,
es dueña de tu vida y pensamientos.
Sueñas que contigo cabalga a la grupa
mientras aclaras y "desfaces" los entuertos.

Todos somos Quijotes en este mundo sin razones.
Tráenos de nuevo tu espíritu, devuélvenos las perdidas ilusiones.

A continuación os pongo un enlace al maravilloso trabajo que ha realizado la Biblioteca Nacional de España sobre la obra y libro del Quijote.
Que la disfruteis:


http://quijote.bne.es/libro.html?pagina=1-000