domingo, 20 de diciembre de 2009

Contrapunto.


¡Que paradojas nos ofrece la vida!. Cuando estamos pensando que la vida no merece la pena, que nuestros problemas son insolubles, e incluso algunas personas deciden borrar de un plumazo lo que consideran una mísera, triste e insulsa existencia, en otro lugar , probablemente a nuestro lado y en ese mismo momento, alguien lucha por defender la suya intentando aferrarse a una mínima e incluso nula posibilidad esperando un milagro.
¿Y que diferencia a una de otra?. Tal vez la actitud y la capacidad interna de afrontar la situación. Pero......., como hay que actuar cuando nuestra mente se embriaga de negatividad, los sentidos se embotan y solo se ve la salida justo a la boca del túnel que nos atrae hacia su interior.
El primer calificativo que le damos a un suicida es el de
"cobarde". Sin embargo estaremos de acuerdo que hay que ser muy valiente para llevar a cabo el acto. Pero no nos dejemos embaucar, el ser humano que decide no afrontar su situación debería ser menos egoísta, si, egoísta, porque no ha pensado en su entorno familiar y de amistades. Todos se sentirán culpables en mayor o menor grado, durante mas o menos tiempo su conciencia machacará su mente a diario pensando en que habrán fracasado.
Quitarse la vida que se nos ha otorgado es desaprovechar una ocasión de crecer espiritualmente para la siguiente, dar un paso atrás en nuestra evolución, y por lo que se paga un precio alto en el plano astral al hacer balance de nuestra existencia.
Cuando el fantasma de los malos pensamientos endulza y enmascara la solución a nuestros problemas debemos estar preparados y ante todo serenos. Pedir ayuda hoy día es tan fácil como descolgar nuestro teléfono y llamar a alguien que consideremos amig@ y sin decirle lo que estamos deseando en realidad, pedirle ayuda, o si nos parece demasiado, decirle sólo que necesitas hablar o que te hable. No estar solo es fundamental, pero si aún así no quieres pedir ayuda externa o no confías en nadie, siempre tienes a tu mejor amigo dentro de ti, cierra los ojos porque para verle a él no los necesitas, abre tu corazón y armate de valor para preguntarle si está de acuerdo.
Porque nada en este mundo es eterno, ni problemas ni felicidad, porque todos hemos de andar nuestro camino, mas o menos cómodo, porque como decía aquel sabio, si miramos atrás siempre veremos a alguien mas desdichado que nosotros. Sin embargo nunca estaremos solos en nuestra andadura, muchas personas caminarán para bien o para mal durante más o menos tiempo a nuestro lado, pero de todas ellas aprenderemos algo, lo que se debe hacer y lo que no, dejarán su huella en nuestro corazón y llenarán nuestro equipaje para que cuando lleguemos al final podamos recoger las enseñanzas que nos servirán para ser mejores en la siguiente travesía.
A ti, que sabes de que hablo, te digo que no quiero tenerte en mi conciencia, que eres un ser maravilloso que espera esa chispa que inflame la luz que llevas dentro. Ten paciencia porque tu Aladino no tardará en llegar, frotará suavemente tu corazón y encenderá esa luz interior que te iluminará el resto del camino.