Si, aunque parezca un contrasentido, en eso es lo que yo creo nos hemos convertido. Esta sociedad tan libre, que dispone (según nuestros gobernantes) de las mayores cuotas de derechos humanos y administrativos jamas soñados, está secuestrada y encerrada por esa otra parte de insociables que sí saben hacer uso libertino de todos los resquicios que la maraña de leyes, reglamentos y disposiciones les permite, guiados por unos buitres con toga, que saben moverse entre la carroña de los pasillos y despachos de justicia cual serpiente sibilina, en pro de los "derechos" de sus representados a sabiendas que son más culpables que Judas.Mientras, la otra parte de la sociedad sufre y se lamenta de su suerte sin comprender como hemos llegado a esta situación tan contradictoria con la lógica y el espíritu que debe inspirar la justicia. Los malos campando impune y jactaciosamente a sus anchas, incluso amenazando a los buenos, que perplejos y asustados a menudo tienen que pedirles perdón, unas veces por educación, otras por miedo y las más por temor a las represalias. En definitiva, se ha perdido el respeto a la ley y la justicia, y lo que es peor, a la persona.
Y que hacen los gobernantes, no sólo los nuestros, sino los de todo el mundo. Luchan, si luchan por su parte del pastel, sólo piensan en sí mismos y sus adláteres, para vivir y perpetuarse cómodamente en sus altos cargos mientras nos expolian en aras de una sociedad más justa y segura haciéndonos creer que protegen nuestros intereses. Sólo les importamos antes de las elecciones, tienen que obnubilar nuestras mentes para convencernos que votarles nos hará mas ricos, libres, y felices cada día que estemos bajo su protección, cuando la realidad es que los que obtendrán riquezas y protección serán ellos, la felicidad, por suerte no se obtiene ni asegura con la riqueza ya que es patrimonio del alma.
A mi modo de ver, hemos hecho lo difícil, elegir un camino cada vez más complicado. La persona lleva grabados en el alma los principios y leyes universales de justicia. Todos sabemos lo que está bien y lo que está mal, y sólo la intencionalidad de los actos puede determinar una culpabilidad, busquemos un baremo de penalización, personas experimentadas que juzguen con el corazón y la razón sencilla de los hechos, y que se cumplan los castigos haciendo sentir al reo su necesidad por el error cometido.
En cualquier caso, amigos, la persona siempre es soberana, y en su alma lleva un tesoro de incalculable valor "el libre albedrío", utilizémoslo justamente con nosotros y con nuestros semejantes y llevemos nuestra conciencia en paz. Al que no la tenga, que Dios se la demande.
1 comentarios:
Todos tenemo conciencia solo que algunos la tienen amordazada;-)
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