
Mucho hay escrito, y mucho se seguirá escribiendo, sobre este escabroso e incomodo título. No pretendo sentar cátedra ni alarmar conciencias, sólo hacer reflexionar, o esbozar al menos, una leve sonrisa a quienes "pasan" de estos temas.
Siempre he creído en la humanidad como conjunto de seres que evolucionan desde el interior, y en el camino de esa evolución, es necesario que sucedan acontecimientos que nos hagan recapacitar y reconducir la manada. Cada cierto tiempo surjen "avatares" o guias que nos indican por donde deberían ir nuestros pasos. Lo malo es que el ser humano en su aspecto material, su cuerpo físico, prefiere los atajos y comodidades que le lleven a saborear sólo lo bueno y evitar incomodidades y sacrificios; preferimos mirar a otro lado cuando atisbamos algo que nos pueda incomodar. Sólo nos interesa recibir, y cuando se trata de dar, buscamos una excusa para acallar nuestra conciencia.
En los últimos años se han conseguido grandes avances en muchos campos sociales y económicos, pero la mayoría orientados al beneficio material de unos cuantos ignorando las necesidades básicas de muchos. Como consecuencia del enriquecimiento de esos pocos, se han producido daños irreparables al planeta, "nuestra madre", y sirven de mal ejemplo al señalar el camino a otros desaprensivos. Este tipo de actuaciones y otras derivadas de la debilidad del propio ser humano, han traído como consecuencia la degradación de nuestro entorno y el de la sociedad.
Si, esta sociedad está enferma, sólo atrévete a mirar a tu alrededor ó enciende el televisor ó escucha la radio. Hijos que matan a sus padres, padres que aborrecen, abandonan y también matan a sus hijos, ancianos olvidados y hacinados en asilos ó su propia casa esperando la liberadora muerte, parejas que se agreden y asesinan, jóvenes que violan impunemente amparados en leyes obsoletas sin temor a castigo y que atentan contra los derechos de los indefensos, individuos que matan y asesinan fríamente a otros a sueldo o por robarles cualquier bien material de la manera más inhumana que se pueda imaginar, sin ningún tipo de remordimiento ni compasión. ¿Qué hemos hecho de estos seres humanos? si se les puede llamar así. ¿Acaso son necesarios para despertar nuestras conciencias?, para llevarnos a un mundo y una situación límite que nos haga despertar de nuestro cómodo sueño en el país de las maravillas y recordarnos que estamos aquí para aprender y avanzar como personas dentro de una sociedad. Siempre en situaciones de dificultad recuerdo el dicho de que para que algo se arregle definitivamente, es necesario que antes se estropee en su totalidad, que los paños calientes sólo sirven para alargar y enquistar la enfermedad, y que si es necesario amputar se debe hacer cuanto antes para que las secuelas sean menores, y darle la oportunidad de regeneración y comienzo desde una base sólida y saludable al resto.
Es decir, yo asocio el "fin de los tiempos" al de esta perdida y errática sociedad que ya no consigue contentar a nadie y que pide a gritos que la salven. También ecológicamente hemos herido de gravedad a "nuestra madre Tierra" y como consecuencia nos envia huracanes, terremotos, inundaciones, y toda suerte de desastres naturales. Será necesaria una intervención traumática y dolorosa, pero los que sobrevivan podrán empezar de nuevo desde una base sólida y esperanzadora, de un futuro donde el ser interior que llevamos dentro será protagonista esencial. Habremos avanzado un paso más en nuestro nivel evolutivo.
Siempre he creído en la humanidad como conjunto de seres que evolucionan desde el interior, y en el camino de esa evolución, es necesario que sucedan acontecimientos que nos hagan recapacitar y reconducir la manada. Cada cierto tiempo surjen "avatares" o guias que nos indican por donde deberían ir nuestros pasos. Lo malo es que el ser humano en su aspecto material, su cuerpo físico, prefiere los atajos y comodidades que le lleven a saborear sólo lo bueno y evitar incomodidades y sacrificios; preferimos mirar a otro lado cuando atisbamos algo que nos pueda incomodar. Sólo nos interesa recibir, y cuando se trata de dar, buscamos una excusa para acallar nuestra conciencia.
En los últimos años se han conseguido grandes avances en muchos campos sociales y económicos, pero la mayoría orientados al beneficio material de unos cuantos ignorando las necesidades básicas de muchos. Como consecuencia del enriquecimiento de esos pocos, se han producido daños irreparables al planeta, "nuestra madre", y sirven de mal ejemplo al señalar el camino a otros desaprensivos. Este tipo de actuaciones y otras derivadas de la debilidad del propio ser humano, han traído como consecuencia la degradación de nuestro entorno y el de la sociedad.
Si, esta sociedad está enferma, sólo atrévete a mirar a tu alrededor ó enciende el televisor ó escucha la radio. Hijos que matan a sus padres, padres que aborrecen, abandonan y también matan a sus hijos, ancianos olvidados y hacinados en asilos ó su propia casa esperando la liberadora muerte, parejas que se agreden y asesinan, jóvenes que violan impunemente amparados en leyes obsoletas sin temor a castigo y que atentan contra los derechos de los indefensos, individuos que matan y asesinan fríamente a otros a sueldo o por robarles cualquier bien material de la manera más inhumana que se pueda imaginar, sin ningún tipo de remordimiento ni compasión. ¿Qué hemos hecho de estos seres humanos? si se les puede llamar así. ¿Acaso son necesarios para despertar nuestras conciencias?, para llevarnos a un mundo y una situación límite que nos haga despertar de nuestro cómodo sueño en el país de las maravillas y recordarnos que estamos aquí para aprender y avanzar como personas dentro de una sociedad. Siempre en situaciones de dificultad recuerdo el dicho de que para que algo se arregle definitivamente, es necesario que antes se estropee en su totalidad, que los paños calientes sólo sirven para alargar y enquistar la enfermedad, y que si es necesario amputar se debe hacer cuanto antes para que las secuelas sean menores, y darle la oportunidad de regeneración y comienzo desde una base sólida y saludable al resto.
Es decir, yo asocio el "fin de los tiempos" al de esta perdida y errática sociedad que ya no consigue contentar a nadie y que pide a gritos que la salven. También ecológicamente hemos herido de gravedad a "nuestra madre Tierra" y como consecuencia nos envia huracanes, terremotos, inundaciones, y toda suerte de desastres naturales. Será necesaria una intervención traumática y dolorosa, pero los que sobrevivan podrán empezar de nuevo desde una base sólida y esperanzadora, de un futuro donde el ser interior que llevamos dentro será protagonista esencial. Habremos avanzado un paso más en nuestro nivel evolutivo.
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