Tras una corta estancia en mi lugar de origen, me surge la añoranza y me lanzo a mi baúl de los recuerdos.
Ahora encuentro una foto con un trofeo de fútbol en mis manos. No puedo imaginar que podría estar pensando en esos momentos, seguro que algo inocente y positivo ya que con esa edad (12/13) y en aquellos años no teníamos maldad de ningún tipo, excepto las travesuras propias de una generación que fue moldeada conforme a los principios del Movimiento Nacional.
A continuación encuentro otra, del año 72 aproximadamente (sobre los 20) de cuando tenía sentimientos y pensamientos poéticos, sentía que la vida era maravillosa y mi imaginación no podía entrever los sinsabores de la dura realidad. El idealismo y el romanticismo eran mi bandera. Se podría decir que tengo el aspecto del poeta frustrado que escribía lo siguiente:
EL VIAJE
El tren comenzó su marcha,
atrás quedó la estación,
oscura y vacía….
como una ilusión.
Horas lentas, de rápido caminar
sobre fríos raíles,
sobre rudos paisajes
recuerdos…., miles.
Mientras, en un departamento,
el fantasma del sueño
embriagando va
a quién le mira con desdeño.
Fuera, se hace la noche,
el cielo se cubre de estrellas
y en la inmensa oscuridad
hasta son más bellas.
Sigo en mí pensar
sin poder dormir;
en vano lo intento,
mi velar, no quiere morir.
¡Oh! Diosa del olvido,
ven en mi ayuda
y haz que mi memoria
se quede muda.
Mis sentidos, fatigados,
se posan sobre una ventana.
Allí empieza a dibujarse
otra fría mañana.
También era una mañana.
Yo estaba allí; su amante,
quieto, inmóvil,
delante.
El cielo gris nos miraba.
Solos allí; los amantes,
quietos, inmóviles,
delante.
Comenzó la lluvia,
caía sobre los amantes,
quietos, inmóviles,
delante.
Empapada mi ropa,
caló en mis huesos;
cada gota…..,
un beso.
¡Cuánto deseé ella se mojara!
los dos nos mojáramos,
más aquella losa la cubría
bajo los álamos.
Sobre la losa, un caracol,
sobre el caracol, su casa,
sobre su casa……,
¡nada!.
La lluvia sigue cayendo;
sobre la tumba una flor,
yo la había depositado
en recuerdo de nuestro amor.
Una pregunta en el silencio.
¿Me quieres?.........
Una gota cae sobre la flor.
¡Como lloran las mujeres!.
El agua cae sobre mí
y la fría piel del duro mármol
que al caer va lamiendo,
al sosiego del árbol.
Agua, árbol, flor,
¿quieres?......
Amor, caracol,
¡¿Billetes, por favor?!.
Cuanto más lejos, más se quiere.
Desde la distancia del tiempo, el pasado nos parece mejor. Tal vez será porque al conocerlo, no surge el miedo y el temor al futuro, ya que los hechos no se pueden cambiar y además podemos seleccionarlos a nuestra comodidad. Casi seguro que al igual que yo, vosotr@s tambien encerrais bajo siete llaves los desagradables y os sentis incómodos cuando intentan salir a la luz por el motivo que fuere.
Espero y deseo que los buenos recuerdos os permitan ser muy felices y los malos os ayuden a aprender para mejorar los futuros.
2 comentarios:
Muy bonita la poesía aunque en un punto se pone un poco ¿tetrica?.
Por cieto eras muy guapo (de pequeño)
Por desgracia, y si no ocurre un milagro, esta poesia está apunto de convertirse en una premonición. Nunca se sabe porqué, pero todo lo que sucede en nuestras vidas, hasta lo más insignificante, tiene un sentido; sólo hemos de estar atentos y analizar desde nuestro interior.
Saludos.
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