
Hoy he visto en un centro comercial algo que me ha llenado de orgullo y ternura. Una pareja de alrededor de cuarenta años y sus dos hijos, una niña de unos 6 y su hermano de aproximadamente 14 meses. La primera vez que les observé la madre estaba sola con sus dos pequeños, el niño en su sillita llorando y la niña en brazos de su madre, la mirada de sus grandes y azules ojos perdida a la búsqueda de los de su madre, el cuerpo encogido con sus pequeños y destensados brazos sobre el regazo maternal, la boca entreabierta dejaba ver su pequeña lengua alicaída sobre la comisura de sus labios. Si, enseguida lo supe, tenia algo que la hacia ser diferente a todos los demás y no era su gracioso lacito rojo al pelo. Creo que la sociedad les llamaría deficientes mentales o con parálisis cerebral, yo simplemente les llamaría "diferentes".
Al poco apareció su padre con una bandeja de comida, puso a su hija una especie de baby impermeable amarillo, la acogió con gran ternura entre sus brazos y sentado con ella, empezó a darle su comida cucharada a cucharada con una paciencia y mimo infinitos. En tanto, la mamá atendía a su hermano pequeño al que también alimentaba pero en su sillita de bebé.
Tengo que confesar que desde que vi aquel ser diferente no pude dejar de interesarme por todo lo que ocurría a su alrededor tratando de meterme en su interior y el de sus amorosos padres. ¿Realmente sufren tanto como creemos los que somos ajenos a su problema?. ¿Porqué les ha castigado la vida con esa carga?. ¿Como nos comportaríamos si nos viéramos en su lugar?. ¿Tenemos que sentir compasión por ellos?. ¿Nos sentimos aliviados y damos gracias a Dios por no haber tenido, y le rogamos no tener un ser diferente?. Me hubiera gustado sentarme a su lado y preguntarles estas y otras tantas cosas similares, pero quien soy yo para entrometerme en sus vidas. Dicen que estos niños diferentes tienen la capacidad de dar e inspirar tanto amor a quienes les rodean que unen, fortifican y sacan lo mejor de las personas de su entorno. Así debe ser porque en mí, al menos, produjo tanta ternura que hizo empequeñecer mi problemas diarios y percibir que lo importante son las personas que nos rodean, y lo gratificante que resulta ayudar a quien nos necesita sin esperar nada a cambio, sólo saberte útil y amar al prójimo. Será que hoy estoy especialmente sensible, pero mis ojos se humedecieron ligeramente de felicidad en varias ocasiones y agradezco el mensaje recibido: cuando creas que tus males te superan, mira a tu alrededor y verás a otros sobrellevar otra cruz que tú considerarías mas pesada que la tuya.
Hoy mismo una seguidora de este blog Eos, (tenéis su enlace en el margen derecho , Boreal, "No lo entiendo") escribe una entrada sobre la negativa y miedo a la maternidad de la actual generación y se pregunta cual será la causa. Creo que hemos acostumbrado a nuestros hijos a vivir solo para disfrutar de los placeres materiales y preservarlos del sufrimiento pensando que era lo mejor. Por tanto no saben obtener y valorar la satisfacción de dar y ayudar sin pedir y recibir nada a cambio. Se han vuelto tan egoístas e interesados, que dar vida a un nuevo ser les supondría perder su maravilloso y libre "status"; no digamos si además el nuevo ser fuera diferente.
En cuanto a la personita diferente y sus padres, tengo mi particular teoría. Como digo en una entrada anterior, el ser humano normal se compone de cuatro cuerpos, el físico, el mental, el espiritual y el astral. En este caso creo que no está presente el mental, por tanto el físico no encuentra el camino para conservarse y comunicarse organizadamente, pero no me cabe la menor duda que si lo habita el espíritu, un espíritu que tal vez para saldar cuentas de una vida anterior demasiado arbitraria, intenta recuperar el tiempo perdido imponiéndose y eligiendo la actual dentro de ese limitado y frágil cuerpo. Al mismo tiempo los padres tienen también la oportunidad de dar y recibir un inmenso amor a través de la satisfacción y sacrificio de la dedicación plena a éste maravilloso y diferente ser.
Amigo lector no mostremos compasión por éstas familias, les haríamos daño, admirémoslos y aprendamos de su ejemplo.
Al poco apareció su padre con una bandeja de comida, puso a su hija una especie de baby impermeable amarillo, la acogió con gran ternura entre sus brazos y sentado con ella, empezó a darle su comida cucharada a cucharada con una paciencia y mimo infinitos. En tanto, la mamá atendía a su hermano pequeño al que también alimentaba pero en su sillita de bebé.
Tengo que confesar que desde que vi aquel ser diferente no pude dejar de interesarme por todo lo que ocurría a su alrededor tratando de meterme en su interior y el de sus amorosos padres. ¿Realmente sufren tanto como creemos los que somos ajenos a su problema?. ¿Porqué les ha castigado la vida con esa carga?. ¿Como nos comportaríamos si nos viéramos en su lugar?. ¿Tenemos que sentir compasión por ellos?. ¿Nos sentimos aliviados y damos gracias a Dios por no haber tenido, y le rogamos no tener un ser diferente?. Me hubiera gustado sentarme a su lado y preguntarles estas y otras tantas cosas similares, pero quien soy yo para entrometerme en sus vidas. Dicen que estos niños diferentes tienen la capacidad de dar e inspirar tanto amor a quienes les rodean que unen, fortifican y sacan lo mejor de las personas de su entorno. Así debe ser porque en mí, al menos, produjo tanta ternura que hizo empequeñecer mi problemas diarios y percibir que lo importante son las personas que nos rodean, y lo gratificante que resulta ayudar a quien nos necesita sin esperar nada a cambio, sólo saberte útil y amar al prójimo. Será que hoy estoy especialmente sensible, pero mis ojos se humedecieron ligeramente de felicidad en varias ocasiones y agradezco el mensaje recibido: cuando creas que tus males te superan, mira a tu alrededor y verás a otros sobrellevar otra cruz que tú considerarías mas pesada que la tuya.
Hoy mismo una seguidora de este blog Eos, (tenéis su enlace en el margen derecho , Boreal, "No lo entiendo") escribe una entrada sobre la negativa y miedo a la maternidad de la actual generación y se pregunta cual será la causa. Creo que hemos acostumbrado a nuestros hijos a vivir solo para disfrutar de los placeres materiales y preservarlos del sufrimiento pensando que era lo mejor. Por tanto no saben obtener y valorar la satisfacción de dar y ayudar sin pedir y recibir nada a cambio. Se han vuelto tan egoístas e interesados, que dar vida a un nuevo ser les supondría perder su maravilloso y libre "status"; no digamos si además el nuevo ser fuera diferente.
En cuanto a la personita diferente y sus padres, tengo mi particular teoría. Como digo en una entrada anterior, el ser humano normal se compone de cuatro cuerpos, el físico, el mental, el espiritual y el astral. En este caso creo que no está presente el mental, por tanto el físico no encuentra el camino para conservarse y comunicarse organizadamente, pero no me cabe la menor duda que si lo habita el espíritu, un espíritu que tal vez para saldar cuentas de una vida anterior demasiado arbitraria, intenta recuperar el tiempo perdido imponiéndose y eligiendo la actual dentro de ese limitado y frágil cuerpo. Al mismo tiempo los padres tienen también la oportunidad de dar y recibir un inmenso amor a través de la satisfacción y sacrificio de la dedicación plena a éste maravilloso y diferente ser.
Amigo lector no mostremos compasión por éstas familias, les haríamos daño, admirémoslos y aprendamos de su ejemplo.
1 comentarios:
Me ha gustado mucho tu entrada (y gracias por mencionar la mía).
La verdad es que tienes mucha razón, estas familias merecen todo nuestro cariño y apoyo .
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