jueves, 25 de diciembre de 2008

Y Jesús se hizo hombre.


Hace más de dos mil años que el Maestro Jesús encarnó en un cuerpo humano, fue una prueba de alta ingeniería genética conseguir que el mortal vientre de María albergara un espíritu de tan elevada entidad. Aquel 25 de diciembre la historia y los hechos demuestran tal acontecimiento, y sobre todo, hace incapié en lo humilde y natural de aquel nacimiento apesar de la magnitud del Ser que nos era enviado por el Espíritu Crístico a quien El llamaba Padre.
En pleno siglo XXI la sociedad no ha comprendido aún su misión. Nos hemos vuelto eminentemente materialistas, egoístas y demás ..istas imaginables. Nos resulta demasiado penoso desprendernos de nuestras riquezas y placeres para compartirlos, ayudar al necesitado, amar a nuestro enemigo, poner la otra mejilla, arrancar la parte de nuestro cuerpo que se escandaliza, perdonar a nuestros deudores, no juzgar a los demás, dejar de amasar riquezas materiales, no someter a los débiles y no caer en las tentaciones. Todo esto nos suena de algo. Claro, está grabado y es inherente al ser espiritual que llevamos dentro, todos comprendemos que así debe ser, pero estamos tan sumidos en el cuerpo físico y pegados al mundo material que nos rodea, que consideramos poco menos que imbéciles y tontos a aquellos pocos que se aproximan a estos ideales.
Jesús vino a recordarnos y actualizar, con la palabra y el ejemplo, lo que realmente somos y el camino más corto para llegar al Padre. A pesar de su poder sobrenatural, sufrió en su cuerpo físico desde su nacimiento más que cualquier otro mortal, además de vencer las tentaciones a las que durante 40 días fue sometido; para culminar su acto supremo de sacrificio humano, aceptando del Padre el cáliz de sangre necesario para otorgar el derecho de salvación al resto de la humanidad. ¿Existe muestra más grande de altruismo?.
Compañeros de viaje, a 25 de diciembre de 2008, aparquemos la crisis económica y las luchas religiosas y de poder político (al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios), tratemos de recordar y aplicar las enseñanzas de Jesús, y no contribuyamos a aumentar la crisis espiritual en la que estamos sumidos.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Dudas en el camino.


¿Quién soy?, ¿Que hago aquí?, ¿A donde voy?. Todos nos lo hemos preguntado en más de una ocasión, sobre todo cuando la situación nos supera y no encontramos sentido a nuestras vidas.
Desde la madurez de la mía, y como siempre que busco respuestas, le pregunto a
mi yo interno, a mi amigo del alma. Entonces me recuerda que las preguntas están están mal formuladas, que deberían ser en plural. Las respuestas serian:
Somos al menos cuatro cuerpos reflejados en uno; el físico, soporte carnal, visible y perceptible por nuestros sentidos comunes, el mental, que rije nuestros actos y toma las decisiones, el espiritual, ó alma, invisible e indestructible y el astral, energía cósmica que interpenetra, cohexiona y vitaliza a los demás y a toda materia que existe en el universo. Todos en unión conforman al ser humano, cada uno tiene su plano de vibración en armonía con los demás, y si se produjera un desajuste en uno de ellos repercutiría en el conjunto produciendo un desequilibrio, temporal hasta su reparación, o definitivo con consecuencias diferentes según su origen.
Estamos aquí para aprender, de modo natural lentamente, ó traumático más rápido. El cuerpo espiritual (alma) encarna en el físico una y otra vez, haciéndose más sutil cuanto más aprende y comprende que su misión es alejarse de las tentaciones carnales, egoísmos, insolidaridad y materialismo que nos invade a lo largo del camino que recorremos en este plano, y comprender el gozo de la entrega, servicio y amor a los demás sin esperar nada a cambio.
Vamos hacia la evolución continua, ya que en cada reencarnación nos marcamos unas metas de mejora y superación, ante las que a la muerte física debemos responder en el plano espiritual y comenzar, si es necesario, otro ciclo hasta que por la perfección alcancemos el siguiente nivel de evolución espiritual que nos siga acercando a Dios. Lo importante es tomar conciencia que somos espiritus en evolución y que la única manera de elevarnos es dando amor.
Amigo lector, busca en tu interior al mejor amigo que tienes y recorred juntos el camino.

sábado, 6 de diciembre de 2008

La soledad del verdugo


En mi memoria permanecen algunos fotogramas, en blanco y negro evidentemente, de aquella película del 63 de Luis Garcia Berlanga. El gran Pepe Isbert ejercía de verdugo, un verdugo en contradicción permanente con la imagen de bonachón y mosquita muerta que inspiraba su apariencia. Resignado en su papel de ejecutor como único medio de alimentar a su familia. Pero ..... ¿y su conciencia?. Si me metía en su piel, me sentía incómodo y rápidamente me alegraba no estar en su lugar. Ante todo, me inspiraba soledad.
Ahora 45 años después, los verdugos muestran una cara diferente. No matan por necesidad material o instinto de supervivencia, eso lo tenemos claro. Entonces, ¿porqué lo hacen?. Ellos dicen que por ideales o algo parecido, y yo no entro a intentar comprenderles porque jamás podría ponerme en su lugar, ni siquiera para imaginarmelo. Ahora no siento incomodidad, siento rechazo y repulsa por pertenencer a un género
¿humano? donde aún existe una sola persona que aliente, ordene o justifique tales ejecuciones.
En este punto busco respuestas, y como siempre que lo necesito, miro en mi interior tratando de encontrar sentido a la sinrazón. Pregunto a mi
yo interno y me susurra ... "La masa crítica".
Dicen que las personas, y por tanto la humanidad evolucionamos de dos modos: por el conocimiento y por el dolor. La primera es la más lenta y natural, la segunda es rápida y traumática. Un ejemplo: un padre recrimina verbal y continuamente a un niño para que no se acerque al radiador porque se quemará, y todos los padres vimos como en un descuido nuestro hijo se quemó, pero al mismo tiempo supimos que no lo volvería a hacer, había aprendido por fin la consecuencia y significado de nuestros consejos.
Nuestra sociedad es como un niño que necesita aprender, y si es por el dolor de un número cada día mayor de personas, aumentaremos esa
masa crítica necesaria para poner fin a esa barbarie de atentados aquí y en cualquier lugar del mundo. Esa masa crítica es el sentimiento espiritual que invade el universo a favor o en contra de lo que resulta evidente como justo y necesario y que los medios humanos no consiguen controlar. Es una ola alimentada de sentimientos de impotencia, que crece y crece con cada injusticia y sinrazón hasta que alcanza el punto ó masa crítica que desborda y extermina la causa que la originó, haciendo ver y comprender a la minoría restante lo innecesario y vil de sus acciones.
Verdugos de ETA, os queda nada, preparad vuestras almas ahora que aún podéis. Respetad las vidas humanas, dejad las armas, luchad en los
foros con las palabras y no imitéis a Judas. Vuestro tiempo ha llegado a su fin, coged vuestras treinta monedas, y el que tenga sus manos ensangrentadas que rece por su alma en su soledad o busque su olivo.