sábado, 20 de diciembre de 2008

Dudas en el camino.


¿Quién soy?, ¿Que hago aquí?, ¿A donde voy?. Todos nos lo hemos preguntado en más de una ocasión, sobre todo cuando la situación nos supera y no encontramos sentido a nuestras vidas.
Desde la madurez de la mía, y como siempre que busco respuestas, le pregunto a
mi yo interno, a mi amigo del alma. Entonces me recuerda que las preguntas están están mal formuladas, que deberían ser en plural. Las respuestas serian:
Somos al menos cuatro cuerpos reflejados en uno; el físico, soporte carnal, visible y perceptible por nuestros sentidos comunes, el mental, que rije nuestros actos y toma las decisiones, el espiritual, ó alma, invisible e indestructible y el astral, energía cósmica que interpenetra, cohexiona y vitaliza a los demás y a toda materia que existe en el universo. Todos en unión conforman al ser humano, cada uno tiene su plano de vibración en armonía con los demás, y si se produjera un desajuste en uno de ellos repercutiría en el conjunto produciendo un desequilibrio, temporal hasta su reparación, o definitivo con consecuencias diferentes según su origen.
Estamos aquí para aprender, de modo natural lentamente, ó traumático más rápido. El cuerpo espiritual (alma) encarna en el físico una y otra vez, haciéndose más sutil cuanto más aprende y comprende que su misión es alejarse de las tentaciones carnales, egoísmos, insolidaridad y materialismo que nos invade a lo largo del camino que recorremos en este plano, y comprender el gozo de la entrega, servicio y amor a los demás sin esperar nada a cambio.
Vamos hacia la evolución continua, ya que en cada reencarnación nos marcamos unas metas de mejora y superación, ante las que a la muerte física debemos responder en el plano espiritual y comenzar, si es necesario, otro ciclo hasta que por la perfección alcancemos el siguiente nivel de evolución espiritual que nos siga acercando a Dios. Lo importante es tomar conciencia que somos espiritus en evolución y que la única manera de elevarnos es dando amor.
Amigo lector, busca en tu interior al mejor amigo que tienes y recorred juntos el camino.