
¿Quién soy?, ¿Que hago aquí?, ¿A donde voy?. Todos nos lo hemos preguntado en más de una ocasión, sobre todo cuando la situación nos supera y no encontramos sentido a nuestras vidas.
Desde la madurez de la mía, y como siempre que busco respuestas, le pregunto a mi yo interno, a mi amigo del alma. Entonces me recuerda que las preguntas están están mal formuladas, que deberían ser en plural. Las respuestas serian:
Somos al menos cuatro cuerpos reflejados en uno; el físico, soporte carnal, visible y perceptible por nuestros sentidos comunes, el mental, que rije nuestros actos y toma las decisiones, el espiritual, ó alma, invisible e indestructible y el astral, energía cósmica que interpenetra, cohexiona y vitaliza a los demás y a toda materia que existe en el universo. Todos en unión conforman al ser humano, cada uno tiene su plano de vibración en armonía con los demás, y si se produjera un desajuste en uno de ellos repercutiría en el conjunto produciendo un desequilibrio, temporal hasta su reparación, o definitivo con consecuencias diferentes según su origen.
Estamos aquí para aprender, de modo natural lentamente, ó traumático más rápido. El cuerpo espiritual (alma) encarna en el físico una y otra vez, haciéndose más sutil cuanto más aprende y comprende que su misión es alejarse de las tentaciones carnales, egoísmos, insolidaridad y materialismo que nos invade a lo largo del camino que recorremos en este plano, y comprender el gozo de la entrega, servicio y amor a los demás sin esperar nada a cambio.
Vamos hacia la evolución continua, ya que en cada reencarnación nos marcamos unas metas de mejora y superación, ante las que a la muerte física debemos responder en el plano espiritual y comenzar, si es necesario, otro ciclo hasta que por la perfección alcancemos el siguiente nivel de evolución espiritual que nos siga acercando a Dios. Lo importante es tomar conciencia que somos espiritus en evolución y que la única manera de elevarnos es dando amor.
Amigo lector, busca en tu interior al mejor amigo que tienes y recorred juntos el camino.
Desde la madurez de la mía, y como siempre que busco respuestas, le pregunto a mi yo interno, a mi amigo del alma. Entonces me recuerda que las preguntas están están mal formuladas, que deberían ser en plural. Las respuestas serian:
Somos al menos cuatro cuerpos reflejados en uno; el físico, soporte carnal, visible y perceptible por nuestros sentidos comunes, el mental, que rije nuestros actos y toma las decisiones, el espiritual, ó alma, invisible e indestructible y el astral, energía cósmica que interpenetra, cohexiona y vitaliza a los demás y a toda materia que existe en el universo. Todos en unión conforman al ser humano, cada uno tiene su plano de vibración en armonía con los demás, y si se produjera un desajuste en uno de ellos repercutiría en el conjunto produciendo un desequilibrio, temporal hasta su reparación, o definitivo con consecuencias diferentes según su origen.
Estamos aquí para aprender, de modo natural lentamente, ó traumático más rápido. El cuerpo espiritual (alma) encarna en el físico una y otra vez, haciéndose más sutil cuanto más aprende y comprende que su misión es alejarse de las tentaciones carnales, egoísmos, insolidaridad y materialismo que nos invade a lo largo del camino que recorremos en este plano, y comprender el gozo de la entrega, servicio y amor a los demás sin esperar nada a cambio.
Vamos hacia la evolución continua, ya que en cada reencarnación nos marcamos unas metas de mejora y superación, ante las que a la muerte física debemos responder en el plano espiritual y comenzar, si es necesario, otro ciclo hasta que por la perfección alcancemos el siguiente nivel de evolución espiritual que nos siga acercando a Dios. Lo importante es tomar conciencia que somos espiritus en evolución y que la única manera de elevarnos es dando amor.
Amigo lector, busca en tu interior al mejor amigo que tienes y recorred juntos el camino.
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